Cuando desperté esta mañana y vi que no te tenía al lado, supe, de repente, que ni siquiera habías venido. Cuando desperté esta mañana y vi que no te tenía al lado, supe, de repente, que ni siquiera habías venido. Cuando desperté esta mañana y vi que no te tenía al lado, supe, de repente, que ni siquiera habías venido....
Hubiese podido quedarme esperando a que abrieses la puerta, impaciente por diluirme bajo tu sombra. Lo habría hecho de haber bailado menos coladeiras y más funaná...
Pero esta mañana, cuando desperté, la sensación de desolación y estupidez volvían a pintar lamentos, así que se me cristalizan las ganas y me rompo otra vez... Con la dignidad descompuesta en las manos decido escribirte unas palabras en la puerta a lápiz.
Tendría que haber usado el pentel...